Alberto
—a medida que pasa el tiempo, este lugar me huele, más ha pescado y, en lugar de acostumbrarme, más me repugna. Y ahora me parece que este misterioso señor tiene un aroma familiar y aparece este señor que nunca en mi vida he visto.
—Señor, siento defraudarlo; debe ser por lo que no me baño hace como trescientos años.
—No es su pestilente aroma, es un matiz que rodea ese asqueroso hedor, unas notas frutales, ácidas y sobre todo el dulzón de Mariana mezclado con el tamizado del almizcle d