ALBERTO
—Este será un buen ring de lucha; los árboles nos encierran y el cantar de los pájaros se asimila al jolgorio de un público. Vamos a darle.
El líder del ejército de mueludos torció el cuello haciéndolo sonar y dijo: —Excelente, siempre quise luchar contra un hombre lobo; fue mi fantasía de niño. No creí que algún día lo lograría, de pronto en un parque temático, no en esta jungla.
Alberto cambió a lobo, esforzándose por crecer de la manera en que su padre lo hacía, y logró sobrepasar po