Alberto
— No debemos tardar en encontrarla.
—Eso dijiste hace tres días y ni un rastro.
—Es que es ilógico que un espanto viaje tan rápido, ya que únicamente puede viajar de noche y evitando a los humanos, sumado a que lleva a una rehén.
—Quizás su novia ya se liberó; acuérdese de que ella es muy fuerte.
—No sé, John, es posible; de todas formas, te agradezco por haberme acompañado.
—¿y a mí?
—A ti también, Ligia, es un verdadero detalle, ya que su Simón, su jefe, después de todo lo que aventur