YORBIN
—No me parece buena idea entrar a un cráter activo y menos después de haber caminado durante horas por la nieve, aunque puede ser un buen entrenamiento.
—Yorbin, igual ya llegamos; es mejor que alistemos las cuerdas para descender.
—Eso no es necesario, mis muchachos, yo seré su guía; me llamo Fabián para servirles.—De entre el cráter salió un hombre de cabello corto y rizado, tez blanca, un poco gordinflón y, cada vez que terminaba de hablar, sacaba la lengua a un lado de la boca y se l