Mundo ficciónIniciar sesiónEl sonido de sus propios pasos sobre las baldosas del pasillo le parecía más fuerte de lo normal. Un eco seco, insistente, como si el suelo le devolviera cada pensamiento que no podía callar.
Ángel caminaba sin apuro, pero por dentro sentía que algo no dejaba de correr. Era como si llevara un reloj descompuesto en el pecho: las agujas giraban sin control, marcando horas que no existían, tiempos rotos. El reloj de la entrada marcaba las ocho treinta y cuatro de la mañ






