♥Narra Ámber♥
El ambiente en el restaurante familiar era ruidoso, lleno de risas de niños y olor a comida casera... A diferencia de la tensión que seguía creciendo en nuestra mesa.
A través del cristal del área de juegos podía ver a Elena corriendo con sus pasitos torpes siendo seguida de cerca por el hijo de Isabella. Verlos jugar juntos, sin saber nada de las guerras que hubieron entre nosotros me partía el corazón.
Frente a mí Isabella se mantenía en silencio... Su piel tenía un tono grisáceo y sus manos temblaban ligeramente al sostener el vaso de agua. Ya no quedaba rastro de la mujer altiva que me humillaba en la mansión, ahora solo había una mujer enferma vistiendo ropa que le quedaba grande.
— Isabella — comencé, tratando de que mi voz no temblara — de verdad quiero agradecerte por devolverme a Elena. Cuando me di cuenta de que no estaba a mi lado sentí que el mundo se acababa... Gracias por traerla de vuelta.
Isabella dejó el vaso y me miró. No hubo una sonrisa fingida ni dulz