Esa noche lo único que se puede sentir en el ambiente es el aroma del tabaco y el licor en su cuerpo.
Ulises yacía desplomado sobre una mesa al fondo con la cabeza apoyada en su brazo y una botella vacía de whisky como única compañía. Parecía completamente fuera de sí mismo, noqueado y con la respiración pesada en el cuerpo que parece inerte.
Una mesera se acercó con sigilo pero no llevaba una bandeja ni intención de limpiar. Miró hacia ambos lados asegurándose de que el resto de los borrachos