Extra #48.
Ulises se guardó el dinero en el bolsillo del chaleco con un gesto despreocupado, pero sus ojos no se apartaron de Theodore. No lo hacía por la propina, sino por el placer de ver al hombre más rico del sector temblar frente a un montón de escobas y detergentes.
Theodore, sintiéndose un poco más seguro al creer que el "empleado" había aceptado el soborno, soltó un suspiro de alivio.
— No ha pasado nada, señor. Creo que escuchó mal. — dijo Ulises con una voz tranquila, casi burlona — Aquí no ha v