Eva caminó por los pasillos del hospital con el corazón en la boca, llegar ahí siempre hace que se sienta nerviosa y le suden las manos.
Al llegar a la habitación se detuvo en el umbral y vio a su hermanito que descansaba en la cama con el rostro relajado y una expresión de paz.
Eva dejó con cuidado una bolsa con algunos juguetes y dulces sobre la mesa de noche, moviéndose suavemente para no interrumpir su descanso.
Se quedó unos minutos observándolo en silencio... Justo cuando se disponía a da