Bajo la luz parpadeante de un callejón cercano Eva salió de la farmacia con una pequeña bolsa de plástico.
Se acercó a Ulises, que estaba sentado sobre una banca limpiándose una mancha de sangre del labio con el dorso de la mano. El silencio entre ellos era denso pero no era el silencio tenso de antes sino que había algo que hacía el ambiente un poco más ligero.
— Quédate quieto — dijo ella en voz baja, sacando un frasco de antiséptico y algodón.
Ulises la miró con intención de protestar pero a