91.
La mansión de Lucas estaba sumida en un silencio sepulcral hasta que los golpes desesperados en la puerta principal rompieron la calma. Cuando él abrió se encontró con una Isabella deshecha con el maquillaje corrido y la respiración agitada.
— ¿Qué haces aquí? — preguntó Lucas con voz gélida, bloqueando el paso — La última vez que te vi me dejaste claro que yo no era suficiente para tus ambiciones y que Alejandro era el único hombre en tu vida.
— Lucas, por favor... me equivoqué — sollozó ella