Era el magnate multimillonario, el dueño de imperios y un hombre cuya fortuna podría comprar la ciudad entera. La idea de que ese titán del poder fuera su sangre, y que la hubiera estado observando mientras ella se consumía en los suburbios, fue el golpe de gracia para su psique.
— ¡Tú! — gritó Eva, y su voz fue un estallido de dolor y rabia — ¡Tú eres un Rivera! ¡¿Cómo podría ser familia de alguien así alguien como yo?!
Alejandro Rivera no bajó la mirada. A pesar de haber sido expuesto.
Eva si