Extra #28.
Alejandro seguía hablando, narraba anécdotas sobre el legado de los Rivera y las expectativas asfixiantes de su linaje. Para él, era un momento de "conexión" con la pariente perdida.
Para Eva era ruido de fondo.
Sus ojos, adiestrados en las sombras de los callejones y la rapidez de los clubes, estaban fijos en el espacio entre los asientos de cuero.
Allí Alejandro acababa de depositar su reloj con un gesto de cansancio, como si el peso del metal le estorbara tras la tensión en el despacho de Ul