77.
Teodoro, el hermano de Lucas entró en mi oficina con el rostro desencajado. Tenía la piel pálida y las manos le temblaban ligeramente como si estuviese pasando por una situación terrible.
— Esto es un desastre — soltó Teodoro sin siquiera saludar. Se dejó caer en una silla frotándose las sienes con frustración — La administración general está bajo control, los números cuadran, pero Lucas... ese idiota acaba de cruzar la línea.
Alejandro se enderezó.
— ¿Qué hizo ahora? — preguntó con voz gélida.