El tiempo en la oscuridad no se mide en minutos, sino en el ritmo de los latidos del corazón y el goteo incesante de la humedad sobre la piedra. Para Eva la noche se había transformado en una eternidad de pesadillas despierta. No sabía si afuera el sol ya habia salido o si seguía siendo la madrugada de aquel baile maldito.
Estaba en ese estado de trance mientras su estómago rugía pidiendo comida cuando el eco de unos pasos apresurados contra la piedra la sacó de su letargo. No era el paso pausa