33.
Regresé a la casa de mis padres a media tarde. Necesitaba recuperar una carpeta de documentos de la fábrica que había olvidado en mi antigua habitación. Entré con una copia de la llave que aún conservaba, sintiendo la casa extrañamente vacía.
Estaba a punto de subir las escaleras cuando escuché un ruido en el salón. Me giré.
Ahí estaba Lucas.
Parecía un manojo de nervios. Su impecable traje estaba ligeramente arrugado, y había una sombra oscura bajo sus ojos. Al verme, su rostro se iluminó con