CAPÍTULO 90: LAS PIEZAS QUE NO ENCAJAN
Jacob
Camino por el pasillo mientras el eco de sus palabras aún me taladra los oídos: «Tú me perdonaste. Dijiste que íbamos a empezar de nuevo, que me amabas».
Me detengo y respiro hondo. No sé qué pensar, no sé qué sentir. Frente a mí, la puerta se cierra con un golpe metálico y Elena desaparece al otro lado, llevada como una criminal cualquiera.
Pero no es cualquiera, es ella. La mujer que en algún momento me hizo perder el control, la razón... y tal vez