Jacob
Salgo del edificio con la mejilla encendida y la boca todavía con el rastro de ella. No debería sonreír, y sin embargo una curva me traiciona cuando enciendo el motor. La bofetada quemó; el beso, más. Lo que tendría que ser humillación se curva hacia un placer oscuro: Elena todavía reacciona a mí.
Conduzco hasta la mansión sin mirar el velocímetro. La casa me recibe con su silencio caro y vacío. En la mesa de la entrada, el móvil vibra y vibra con insistencia: Juliette, Sonya, Relaciones