CAPÍTULO 38: SANGRE EN SILENCIO
Jacob
Miro por la cristalera hasta que el avión se vuelve un punto y ese punto desaparece. No puedo mover las manos. Las tengo cerradas en puños desde que seguridad me apartó de la línea de embarque y me dejó con su sabor en la boca y su frase clavada como un anzuelo: este amor duele demasiado.
No sé qué demonios hice. No sé por qué crucé esa barrera y la besé como si cinco años no hubieran existido. Me gusta pensar que soy un hombre que decide, que controla y qu