CAPÍTULO 39: LA VISITA INCÓMODA
Jacob
Teresa me sostiene la mirada.
—Siéntate —dice, y señala el sillón frente a Robert.
Me siento, y el tapizado cruje. Robert se acomoda con esfuerzo; el gesto le arranca una mueca controlada, la de quien ha entrenado a su cuerpo a no quejarse.
—Creí que no volvería a verte —dice él con una sonrisa cansada.
No sé si es un reproche o una cortesía, trago saliva.
—He estado… —busco una palabra que no se oiga a excusa— ocupado.
Teresa deja dos vasos de agua en la m