CAPÍTULO 37: PUERTA DE EMBARQUE
Elena
Sostengo la mano de Lia con la izquierda y arrastro la maleta con la derecha; Nico va adelante con su mochila azul rebotándole contra la espalda como si tuviera un motor propio. Respiro por la nariz, hondo, como si pudiera ordenar con el aire todo lo que adentro se me desordena.
—Mami, ¿falta mucho? —pregunta Lia, apretando mi dedo con los suyos.
—Un poquito —miento—. Ya casi, amor.
Las pantallas arriba anuncian nuestro vuelo en letras blancas. Boston—Miami