Jacob, Isabella y Owen estaban en la cocina desayunando cuando Owen, con una sonrisa pícara, lanzó una idea:
—¿Qué tal si jugamos un juego de preguntas y respuestas? —propuso, mordiendo un pedazo de tostada.
Isabella levantó una ceja, intrigada.
—¿Tipo verdad o reto, pero sin los retos?
—Exacto —asintió Owen—. Solo preguntas. Y nada de respuestas aburridas.
Jacob se encogió de hombros.
—Vale, pero si empiezan con cosas incómodas, me largo.
Owen no perdió el tiempo.
—Primera pregunt