Marina
Estoy tan enojada con Salvador y su m4ldita bipolaridad que quiero largarme de aquí, sin embargo no pienso dañar la noche a Clara que está pasándola bien con Federico, por el contrario pienso hacer lo mismo, si él no quiere bailar, entonces que le den.
Llego a la pista de baile y me hago un hueco entre el mar de personas y puede que sea por dignidad, rabia o simplemente malicia femenina, pero me ubico de tal forma que quede enfrente del balcón de nuestro reservado y cuando los ojos de Sal