Capítulo 15
El tocador estaba impregnado de un silencio extraño, como si las paredes hubieran absorbido el eco de lo que acababa de ocurrir. El aire seguía caliente, cargado de jadeos que aún parecían rebotar en los espejos. Roma, recostada contra la puerta, se pasó una mano temblorosa por el cabello, intentando recomponer la compostura que había perdido hacía apenas unos minutos.
Sin embargo, Magnus permanecía frente a ella, de brazos cruzados, con el pecho subiendo y bajando lentamente mient