Capítulo 8
Tres meses...
Ese era el tiempo que había pasado desde aquella noche en la colina, desde que Roma se dejó arrastrar por el fuego de un desconocido y se marchó sin mirar atrás antes de que saliera el sol. No había vuelto a verlo, ni quería o al menos no sabía cómo hacerlo. No tenía ni su nombre, ni su historia o siquiera su dirección. Solo tenía el recuerdo de un cuerpo que la había poseído como nadie antes y que había dejado una marca imposible de borrar en su memoria. Sin embargo,