33. ¡No soy así!
Adara
Aun en la tina de su cuarto de baño, Mason me veía como si quisiera comerme. Casi me ve como si yo fuera un filete exquisito.
—¿Cruel? —pregunta burlonamente —¿Por qué soy cruel?
—Porque quiero más y no me lo das —me quejé.
—Porque no me lo has dicho aun, quiero escuchar tu voz diciendo donde me necesitas —le recuerda él— quiero escucharte decirlo.
—Yo… quiero que me toques, que metas… ¡No soy así! —le recordé.
—Lo serás conmigo, soy tu compañero… debes confiarme tu placer con ojos cerrad