96. Cuando la noche tiene miedo
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El viento aullaba entre las montañas como un presagio. Vlad corría como una sombra viva, envuelto en su manto oscuro, el bebé dormido en sus brazos, ajeno al caos que se avecinaba. Ningún vampiro lo veía, ningún guardia lo oía. Él era lo que se esconde cuando la noche tiene miedo de sí misma.
Atravesó bosques congelados, quebradas y riscos ocultos, hasta llegar a la entrada sellada de una cueva enterrada bajo siglos de piedra. Un santuario perdido. Una grieta entre dos mundos.
Con un gesto de