94. El castillo
94
El bosque parecía susurrar su nombre, pero no de forma amable. Las ramas crujían bajo sus pasos, y el viento llevaba consigo el eco de antiguos cantos oscuros. Adara corría con decisión, su cuerpo moviéndose como una sombra entre los árboles. La mochila apretada a su espalda, el cuchillo curvo atado al muslo, y el corazón palpitando con fuerza animal.
El camino hacia el castillo de Ekaterina no era uno común. Ni seguro. Estaba oculto, sellado por runas antiguas y custodiado por criaturas noc