32. Compañero cruel
32. Adara
Habían pasado tantas cosas en tan poco tiempo, que aún no lo asimilaba del todo.
Mason me dejó de pie en su costoso y pulcro baño para llenar la bañera.
No me atreví a moverme de donde me dejó ni un músculo, me sentía rara y mareada.
Demasiado estrés.
En estos momentos, me hacía falta mi madre y me dolía tenerla tan lejos.
—Estas muy pensativa —dijo Mason rodeándome.
—Esta noche hubo demasiada información —le conté un poco lo que hacía pasado.
—Ekaterina solo quería hacer acto