34. Mi plan
34 Alaric
Cuando fui a ver a Adara, el día después de que su madre la atara en su sótano, los vampiros regresaron, eran diferentes a lo que se había visto con anterioridad. No estaba seguro de que siguieran las ordenes de Ekaterina II Tepes.
Estos vampiros eran erráticos, su sincronización no era buena lo que me decía que no estaban coordinados. Su olor, que normalmente era desagradable, era aún peor.
—¡Atacan por el este, mi señor! —me grita desesperado por llegar en el punto donde me encontra