Thorne
Joseph entra con ese andar pesado de quien sabe que no trae buenas noticias, su rostro curtido marcado por años de liderazgo y excusas.
Viviana lo sigue, su cabello rubio cayendo en ondas, sus ojos afilados recorriendo mi despacho como si buscara un punto débil, es una buena chica, inteligente, aunque demasiado arrogante, aunque ¿cuándo eso ha sido un problema para un alfa?
No me molesto en ofrecerles asientos. Están aquí porque yo lo ordené, y el tiempo de cortesías se acabó cuando Enzo