THORNE
El bosque plateado arde en mi visión, las llamas de Aidan lamiendo los árboles, hojas doradas cayendo como cenizas.
No es vampiro, no es lobo, pero no me importa qué es. Es una amenaza, una mancha en mi territorio, y no lo dejaré correr más. ¿Se cree que puede entrar y salir cuando quiere?
Mi cuerpo se enciende, fuego rugiendo en mis venas, y salto sobre él. Aidan retrocede, su collar brillando, pero es lento, torpe, no rival para mí. Mi puño lo alcanza, un golpe brutal en su cabeza que