LOIS
El dolor no es mío, pero lo siento, un fuego que me quema el pecho, un golpe que me corta la cabeza. Es Aidan. Lo veo en mi mente, su cuerpo cayendo, llamas apagándose, sangre goteando de su frente. Thorne lo golpea, su puño como una roca, y Aidan grita, un sonido que me atraviesa aunque esté a kilómetros. Está capturado, atado, su respiración débil, y mi corazón se aprieta, un nudo que no suelto. Quiero correr, encontrarlo, pero estoy aquí, atrapada en esta maldita habitación, tubos en mi