—¿Cómo permitiste que esto pasara? —Raven apartó la mirada, incapaz de verme a los ojos—. ¡Dímelo, Raven! ¿Cómo es que tu reina no está a salvo en este castillo? Te di una sola orden.
Jamás me hubiera apartado de ella. Jamás debí hacerlo. Fui un idiota al no ver que aquellos vampiros atacando a los lobos de una manada cercana a la de Eleanna eran solo una distracción.
Y yo solo caí en la trampa.
—Lo siento...
—No importa qué lo sientas o no. Si la orden es cuidar de tu reina, vas y cuidas a tu