Miré a mi alrededor, sintiendo como mis nervios luchaban por tomar el control, mientras que mi cordura intentaba a duras penas mantenerse conmigo. Si dejaba que mis nervios ganaran la batalla, no solo estaría yo en peligro.
En mi mente solo pensaba en cómo escaparme de esta y qué podría hacer para salvar a todos.
Porque no podía permitir que mis hermanos quedaran en vueltos en algo peligroso, no de nuevo.
Eran tantos y se movían como sombras a mi alrededor. Por un segundo, me sentí como su presa. Asustada, quise dar un paso atrás. Pero entonces una fría calma me envolvió.
Crucé una mirada con Justin. Mordí mis labios con fuerza, encargándome de hacer una señal clara. Los vampiros que me rodeaban lo tomaron como un gesto de nerviosismo, pero lo que ellos no entendían, es que estaba comunicándome con mi hermano menor sin palabras.
Cuando vives en un ambiente hostil por tanto tiempo, comienzas a crear señales de auxilio. Si yo me mordía los labios, significaba corre y no veas atrás. Y au