Ingresé en el castillo, sintiéndome ansiosa. No quería tener esa conversación con mi madre, porque sabía que quería preguntarme.
Sabía dónde se encontraba, así que fui hasta aquel salón que sabía tanto le gustaba.
Mi madre se encontraba allí, bebiendo una taza de té. Era su nuevo pasatiempo favorito, probar y mezclar tés. Vivir en un castillo le estaba afectando, pero no fui capaz de decirle eso a la cara.
Reina de los vampiros o no, todos teníamos miedo de hacer enfadar a nuestras madres.
—Ah,