—¿Qué? —preguntó en un tono extrañamente frío.
Mi mirada cayó sobre sus puños apretados. Su mandíbula se tensó y gracias a la conexión entre ambos supe sus intenciones. Aunque lo supe, no pude hacer nada para evitarlo.
Fue solo un parpadeo. En un segundo, él estaba a mi lado. Y al siguiente, estaba agarrando a Brett del cuello y elevándolo unos centímetros del suelo. Ni siquiera Elliot pudo detenerlo.
La enfermera gritó. Al parecer, había estado limpiándole las heridas a Brett, segundos antes d