—Baja la voz —siseé.
Temía que alguno de mis hermanos pudiera escucharlo. Ellos no tenían que saber hasta qué punto era capaz de llegar por ellos, por mamá. Por mi familia entera.
No sabía cómo demonios Donovan pudo saber de mis pensamientos, pero no estaba cómoda al respecto. ¿Ahora no podría tener la privacidad de pensar y considerar cada una de mis opciones?
¿Él podía leer mi mente? ¿O acaso solo era extremadamente perceptivo?
—¿De verdad pensabas denigrarte de esa forma? —Estaba descontrola