—Ya quisieras, pendejo.
Donovan solo comenzó a reír, intentando disimularlo con una tos que nadie se creería en su vida. Estaba sonrojado, quizás por los efectos de la sangre o quizás se debiera algo más. No estaba del todo segura, puesto que apenas habíamos conversado un par de veces
Y esta era la primera vez que hablábamos sin parecer que nos queríamos sacar los ojos mutuamente. Bueno, quizás yo más que él.
—¿Te duele? —cuando me distraje, su mano acarició con cuidado mi mejilla.
—No hasta qu