—¿Estás... Estás bien? —Brett me miró con pánico y desesperación, a lo que le sonreí.
Pero más que tranquilizarlo, pareció alterarse más. Escupí, solo para notar que mi boca estaba completamente llena de sangre. Por supuesto, eso debió ser asqueroso de ver.
—No es la primera vez que me golpean.
—Juliette...
—Hablo en serio. Incluso antes de estar aquí. ¿Sabes lo difícil que es para una adolescente alimentar a sus hermanos? No fue sencillo, pero sobrevivimos. Tu y yo, saldremos de esta. Estoy se