Capítulo 98: La viuda

La casa estaba demasiado silenciosa.

Jimena permanecía sentada en el sofá de la sala, con la bebé dormida en sus brazos. Afuera, el sol comenzaba a ponerse, tiñendo las paredes de naranja pálido. Dentro, el silencio lo llenaba todo como agua estancada.

Nico estaba muerto.

Las palabras se repetían en su cabeza como un mantra, pero su cerebro se negaba a procesarlas completamente. La bebé se movió en sus brazos, haciendo un ruidito suave. Jimena la miró, sintiendo cómo las lágrimas le quemaban lo
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