Noah despertó antes que Valeria. La luz del amanecer apenas se colaba entre las cortinas, filtrándose en tonos dorados que dibujaban sombras suaves sobre el cuerpo de ella.
El aire tenía ese silencio espeso que solo existe antes del día, cuando el mundo todavía duda si despertar o seguir soñando.
Él se quedó quieto, observándola. Cada respiración de Valeria le parecía un recordatorio de que seguía ahí, de que todo lo que habían atravesado tenía un sentido. Su cabello se extendía sobre la almoha