Los días siguientes se convirtieron en una prueba de resistencia.
Para Valeria, la remodelación avanzaba, pero los contratiempos parecían multiplicarse sin razón.
Para Noah, cada jornada era un peso nuevo en la conciencia: cada sonrisa de Valeria, cada gesto de confianza, se transformaba en un recordatorio doloroso de la traición que estaba cometiendo a sus espaldas.
Y para Angélica, era el escenario perfecto para desplegar su juego sucio.
Noah estaba sentado en el borde de un andamio, los br