El camino hacia el sur era estrecho y envuelto por neblina.
No habĂa senderos marcados, ni aldeas en el mapa. Solo un susurro repetido por el bosque: âLa garganta de los cantoresâ. Un lugar olvidado donde aĂșn vivĂan quienes una vez fueron guardianes del equilibrio entre los clanes.
AilĂ©n lo habĂa leĂdo en un texto antiguo, medio quemado, escondido entre las pĂĄginas del libro que le entregĂł Kaor semanas atrĂĄs. AllĂ mencionaban que cuando la RaĂz despierte, solo la Voz de los Ancestros podrĂĄ guia