Capítulo 68 — La mujer que siempre vi
(Punto de vista: Sofía)
El ascensor subía con ese zumbido sordo que Sofía reconocía desde sus años de residente. Ese sonido grave y constante le recordaba a las guardias interminables, a las madrugadas en las que todo parecía detenido salvo el latido de su propio corazón. Subía lento, como si el mundo entero quisiera darle tiempo para arrepentirse de lo que estaba a punto de hacer.
Tenía las manos frías. El corazón, no. El corazón le ardía.
Isabel la hab