CAPÍTULO — Donde Nace un Padre y una Madre
Las primeras horas fueron de rezos compartidos, miedos silenciosos y una esperanza que nadie se animaba a nombrar en voz alta. El tiempo parecía haberse detenido en ese pasillo donde las miradas se cruzaban sin necesidad de palabras, donde cada segundo pesaba más que el anterior.
Ayden fue el primero en ir a verlos.
No porque quisiera adelantarse a nadie, ni por ansiedad, ni por privilegio. Fue porque alguien tenía que ir primero… y sin saber bien