CAPÍTULO Final — Elegirnos
Exactamente un año después del día en que Ariel y Evan llegaron al mundo, Ayden y Milagros decidieron sellar lo que ya era una verdad cotidiana: casarse por la Iglesia.
No fue una fecha elegida al azar.
Fue una promesa silenciosa cumplida.
Ese mismo día en que sus hijos cumplían un año, ellos se paraban frente al altar para decirse, ahora sí y para siempre, que se elegían.
Con todo lo que eran. Con todo lo que habían atravesado.
Mientras en Montevideo se preparaban flores, bancos y campanas, en Canadá unos meses atrás,
Adrián y Sofía vivían una de las sorpresas más grandes de sus vidas.
Habían decidido viajar sin avisar. Querían ver a Mía, abrazarla, acompañarla.
No imaginaron lo que encontrarían.
Entraron al laboratorio casi en silencio, como quien no quiere interrumpir. Vieron primero al doctor Hall, concentrado, sonriente… y después la vieron.
Mía estaba de pie, con una bata abierta, una mano apoyada en la espalda baja… y una panza que ya no d