Capítulo — Despedida en París
La ciudad brillaba detrás de la ventana del hotel. París tenía ese don de convertir cualquier rincón en un escenario de película: las luces danzando sobre el Sena, los murmullos lejanos de la calle, el eco lejano de un acordeón.
Ayden dormía en su cuna portátil, respirando profundo, ajeno al mundo. Sus manitos descansaban abiertas, como si también soñara con jugar. Esa paz era el permiso que Sofía necesitaba.
Se giró hacia Adrián. Él estaba sentado al borde de