Lupe respondió con dudas:
—¿De verdad, señora?
—Sí, todo está bien.
—Está bien —asintió Lupe—. Si pasa cualquier cosa, avíseme de inmediato.
—Vale.
Solo entonces Lupe se alejó de la puerta del estudio.
Mientras tanto, Diego seguía sujetando a Natalia por el cuello.
Lo que él no esperaba era que el motivo por el cual ella cooperaba para engañar a Lupe no fuera la preocupación por la salud de la abuela, ¡sino el miedo a no poder divorciarse!
¿Acaso diecisiete años de amor se habían esfumado así