Capítulo 38
Diego mantenía una mano sobre el volante; en cuanto escuchó el "clic" del cinturón de Natalia, pisó el acelerador.

El carro salió de la mansión de los Ferrer.

De pronto, pequeñas gotas de lluvia comenzaron a manchar el parabrisas. Estaba empezando a llover.

Ninguno de los dos decía nada.

En la rejilla del aire acondicionado había un difusor de fragancia para carro que a Natalia le resultaba muy familiar: ella misma lo había puesto.

Sin embargo, ya se había terminado; no desprendía olor algun
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